SÍgueme en:FACEBOOKTWITTER
Magdalena Cubel Alarcón en el Centro Psicológico MCA en Valencia

Influencia del sueño en la seguridad vial.


“Sueño”, “somnolencia”, “hipersomnia”, “fatiga”... son términos utilizados para referirnos a la sensación que experimentamos cuando tenemos deseos o necesidad de dormir. 

La somnolencia expresa tanto una propensión al sueño como una disminución de la capacidad de mantenimiento de la vigilia o del estado de alerta, produce fallos de atención y enlentecimiento en las respuestas, alterando la capacidad del individuo de interaccionar con el medio.

Hoy en día, las sociedades industrializadas dependen cada vez más del estado de alerta de algunos individuos clave (transporte, supervisores de centrales nucleares, misiones militares y de defensa,...). Resulta paradójico que los avances tecnológicos han eliminado muchos accidentes haciendo las máquinas y los procesos industriales más seguros, pero el sueño y la fatiga de las personas responsables de los mismos han aumentado el número y gravedad de los siniestros. Por otro lado, no hay que olvidar el hecho de que la tecnología ha potenciado la monotonía de muchas actividades, favoreciendo la somnolencia.

Actualmente, el error humano causa la mayoría (60-90%) de los accidentes industriales y del transporte. Los siguientes accidentes han podido relacionarse con fallos humanos atribuibles directa o indirectamente a la somnolencia:

 El hundimiento del Exxon Valdez en 1989, frente a las costas de Alaska, con la catástrofe ecológica producida por el vertido de petróleo
 Los accidentes en las centrales nucleares de Three Mile Island en 1979 y Chernobyl en 1986.
 La explosión de la nave espacial Challenger en 1986 en Cabo Cañaveral.

El avance tecnológico y la sociedad en general, siguen relegando al sueño a la categoría de actividad improductiva y necesidad fisiológica de segunda clase. Y no es porque sea un problema raro. La somnolencia excesiva diurna está presente en un 4-12% de la población general. Un 20% de la población reconoce una deuda crónica de sueño y al menos un 2% de los pacientes que acuden a una consulta de sueño presentan un síndrome de sueño insuficiente. Si a estas cifras añadimos la prevalencia de patologías que cursan con hipersomnia, como el síndrome de apnea/hipopnea obstructiva del sueño, estimado en un 4%, nos encontramos que más de un cuarto de la población presenta habitualmente somnolencia excesiva diurna.

La somnolencia sería responsable del 31% de los accidentes de camiones con fallecimiento del conductor en USA, es la primera causa de mortalidad en las autopistas francesas y se estima que un 25% de los accidentes de las autopistas alemanas están causados por dormirse conduciendo. Un informe de la Administración Nacional de la Aeronáutica y el Espacio y del Consejo Nacional de Seguridad en el Transporte concluye que la fatiga es el factor más importante en los accidentes del transporte y debe ser implicada de entrada en las causas del mismo mientras no se demuestre lo contrario. Los rasgos típicos de los accidentes asociados a la fatiga son: pérdidas de atención en la madrugada o primeras horas de la tarde, ausencia de datos que indiquen esfuerzos por evitar el accidente, evidencia de privación crónica de sueño del operador.
 
La somnolencia produce episodios de “microsueño” en el conductor, lo cual explica que en muchos accidentes no se observen en el lugar del siniestro evidencias de maniobras de evitación, esto hace además que muchos de los accidentes debidos a la somnolencia sean más graves que los asociados a otras causas.
 
Así pues, los efectos de la somnolencia a corto plazo afectan a la seguridad en tareas que requieren atención; a largo y medio plazo perjudican sobre todo funciones cognitivas, disminuyendo el rendimiento laboral y académico, las relaciones familiares y en general afectando negativamente la calidad de vida del paciente.

Los accidentes de vehículos a motor no se reparten de forma aleatoria a lo largo de las 24 h, si no que tienden a concentrarse durante la madrugada y primeras horas de la tarde, o sea en aquellos momentos en que la oscilación circadiana de la alerta muestra unos niveles más bajos.

Pero no sólo el rendimiento y la habilidad psicomotora se afecta por factores circadianos Dawson y Reid demostraron que la disminución del rendimiento es proporcional al tiempo que pasamos despiertos –factor homeostático- y sigue una pendiente idéntica a la afectación del rendimiento provocada por los niveles de alcohol en sangre La privación de sueño es por tanto es un factor de riesgo similar a la alcoholemia, que no es tenido en la consideración adecuada ni por los individuos ni por las autoridades.

El sueño se puede afectar no sólo por enfermedades, si no por un abuso o alteración de los horarios y ciclos reposo-actividad. De hecho la primera causa de somnolencia en las sociedades occidentales es la privación crónica de sueño. Por pequeño que sea, el déficit crónico y diario de sueño se va acumulando como una deuda de sueño, dando lugar al síndrome de sueño insuficiente.

Algunos colectivos presentan un riesgo especial a causa de la privación de sueño. Entre ellos, los camioneros de larga distancia, los profesionales sanitarios y los adolescentes. Estos últimos, suelen, por desgracia, recortar sus horas de sueño de forma importante respecto a sus necesidades, asociando durante el fin de semana la conducción a largas jornadas de diversión interrumpida y alcohol. 

Otra de las causas típicas de somnolencia y fatiga en los países industrializados es el trabajo a turnos. Hoy en día, uno de cada cuatro trabajadores es un trabajador a turnos, sea a turnos rotatorios o en turnos fijos de tarde o noche. Sttuts et al demostraron que los conductores que trabajaban a turnos, con largas jornadas laborales o con más de un empleo presentaban más riesgo de tener una accidente a causa de la somnolencia o la fatiga. . Los trabajadores a turnos sufren más accidentes o conatos de accidente que los trabajadores a turno fijo de día, atribuyendo este aumento de siniestralidad a la somnolencia al volante.

Los fármacos y sustancias de abuso destacan como tercer grupo importante de causas de somnolencia inducida. Muchas sustancias psicoactivas tienen efectos sobre la capacidad de atención y motora y por lo tanto aumentan el riesgo de accidentes. En ocasiones el efecto sedante y la alteración cognitiva y motora es parte del efecto buscado (hipnóticos, ansiolíticos,...) y en otras es un efecto secundario (antihistamínicos, antiepilépticos).
La relación entre accidentes de tráfico y somnolencia ha sido extensamente estudiada en el caso de algunas enfermedades que cursan con somnolencia. Este es el caso del síndrome de apnea/hipopnea obstructiva del sueño (SAHS) y en menor medida de la Narcolepsia.

Lyznicki JM et al estudiaron los factores de riesgo para sufrir un accidente en relación con todas las causas de somnolencia, el resultado de más a menos riesgo fue:

1. Síndrome de apneas hipopneas del sueño
2. Narcolepsia
3. Insomnio
4. Conductor Joven
5. Privación de sueño
6. Trabajador a turnos
7. Consumo de alcohol
8. Consumo de fármacos y drogas de uso ilegal

Lo visto hasta aquí confirma que las diferentes causas de hipersomnia diurna, inducida o patológica aumenta de forma evidente el riesgo de accidente por alterar la capacidad de mantener la atención y alargar el tiempo de respuesta a estímulos.

La somnolencia excesiva durante el día es un fenómeno cada vez más frecuente y prevalente. Se impone pues, la necesidad de tomar medidas para prevenir la somnolencia, tomar conciencia de su importancia, adoptar conductas encaminadas a limitar sus efectos y, si es posible, atajar el riesgo cuando aparece durante la realización de tareas complejas, que puedan afectar a la seguridad colectiva. 

Medidas tan simples como detener el coche 30 min y hacer una siesta corta de 15-20 min, así como tomar 150-200 mg de cafeína, ayudan de forma importante a combatir la somnolencia y poder continuar el viaje. 

En pacientes con narcolepsia un horario de siestas programadas, además de la medicación, puede ayudar eficazmente a controlar el exceso de sueño.

El riesgo de los trabajadores a turnos cuando vuelven a casa en automóvil tras el turno de noche, puede reducirse si antes de salir del trabajo hacen una pequeña siesta.

Situaciones de riesgo como el alcohol, que son motivo de preocupación para las autoridades desde hace años, no son objetivamente más importantes que la somnolencia en lo que a seguridad vial se refiere.

Es de esperar que con el esfuerzo de todos, profesionales y Administración, cada día mejoremos la calidad de vida de la población y se minimicen los riesgos de los conductores somnolientos en nuestras carreteras.

Magda Cubel
Psicóloga Clínica de Valencia

Magdalena Cubel. Psicológa clínica colegiada C.V. 03949 · C/ Alfahuir nº 30 - pta. 2 · 46020 · Valencia Tfno. 657 93 44 20