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Magdalena Cubel Alarcón en el Centro Psicológico MCA en Valencia

Metáforas en terapia


La metáfora la utilizamos para aumentar la eficacia de la comunicación terapéutica, convirtiéndose en un recurso terapéutico, que nos permite “dibujar” en la mente de nuestros clientes/pacientes  imágenes que proyectan una “realidad psíquica” favorable. Contra más imágenes elaboremos y mayor “detalle” posean, mayor “realidad psíquica” estaremos componiendo.

A la metáfora podemos reconocerle 3 valores en su composición:

1. Su valor Mnemómico: la información que transmite la metáfora se recuerda mejor.


2. Su valor Heurístico:  Se entiende en el contexto del sujeto mucho mejor que la comunicación literal, siguiendo el valor anterior.


3. Su valor Generativo: a través de la metáfora podemos desarrollar posibilidades y soluciones estimulando la curiosidad y la creatividad de las personas para generar ideas novedosas y descubrir excepciones.

Por otro lado la metáfora también está sujeta a clasificaciones:

1. Analogías: son metáforas cortas que usamos cotidianamente. Por ejemplo, la “analogía filmíca”, cuando le pedimos a una pareja detalles de un momento particular solicitando que nos “cuenten la película” o solicitando “detalles de la escena”. También encontramos la “analogía literaria”: “¿y cómo termina esta novela?”, “¿qué parte de la historia no les gustaría cambiar?” O citando un ejemplo, encontramos a uno de los miembros de la pareja sintiendo que su relación “es como una persona con sobrepeso que no puede ni levantarse ni caminar”: “¿cuántos kilos nos falta bajar para tener un peso que nos permita movernos un poco?”, y “¿cuántos kilos nos falta para llegar al peso ideal?”.


2. Anécdotas e historias cortas: cuando contamos alguna historia como la del dragón que busca la perla de la virtud suprema: el dragón la busca por todas partes, por mar y tierra, en las selvas y en los desiertos, sin lograr encontrarla nunca. Y continuará buscándola hasta el infinito si no se mira en un espejo de agua, para darse cuenta de que la perla de la virtud está incrustada sobre su cresta, exactamente sobre sus ojos.


3. Historias largas y elaboradas: son metáforas que requieren una creación más compleja y elaborada. No es usual que se usen durante la entrevista, sino que se pueden plantear como un mensaje final para cerrar la sesión. También puede compartirse a través de una carta (como lo hacía David Epston) o un correo electrónico.


4. Tareas metafóricas: son tareas que se sugieren a los clientes para elaborar fuera de la sesión, en casa. Por ejemplo, ante una pareja que plantea como objetivo sostener “conversaciones más positivas, sin presencia de cosas negativas”, podemos sugerir que ante la llegada de lo que presumen acabaría como un conflicto ocasionado por la tensión o lo que suelen llamar como “estrés”, uno actuará como “árbrito” disponiendo como en un partido de fútbol de dos cartulinas: una amarilla que señale una primera advertencia y la cercanía del “peligro”, y otra roja, que les permita suspender las acciones.


La elaboración simbólica que promueve la metáfora es muy importante., sobretodo cuando recoge elementos de la propia experiencia y lenguaje de los clientes (este detalle supone gran porcentaje del éxito que podamos tener), permitiéndoles llegar a elaborar sus propias conclusiones.


Magdalena Cubel Alarcón
Psicóloga Clínica Valencia
(Adaptado del terapeuta estúpido)

Magdalena Cubel. Psicológa clínica colegiada C.V. 03949 · C/ Alfahuir nº 30 - pta. 2 · 46020 · Valencia Tfno. 657 93 44 20