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Magdalena Cubel Alarcón en el Centro Psicológico MCA en Valencia

Reflexiones de Mónica a cerca de la muerte.


Viajando por Internet he encontrado unas reflexiones a cerca de la muerte que me han parecido muy interesantes y que he decidido plasmar aquí añadiendo algunas cosas de mi cosecha:

No integramos la muerte en nuestra vida hasta que tenemos una experiencia que nos recuerda que forma parte de nuestra vida, que es lo más natural que nos podría ocurrir y que seguro nos ocurrirá en un momento u otro.
En la sociedad actual no nos enseñan a verla como parte del ciclo vital, sino que es algo “tabú” de lo que no se habla, porque aquello que produce dolor no es positivo. Sabemos que nos va a llegar algún día, pero no nos gusta hablar de este tema, esquivamos el asunto, lo evitamos… en el fondo tenemos miedo a nuestra muerte y a la de nuestros seres queridos…

Es un miedo que nos ocasiona muchas incomodidades y que nos hace sufrir, porque entonces vemos la realidad de la vida y es que estamos de paso y que antes o después nos iremos y todo lo que tenemos se quedará. 
Reflexionar sobre nuestra propia muerte nos hace fuertes a nivel emocional y, es interesante aprender a hacerlo puesto que ella se escapa de nuestro control, así que es mejor que empecemos a aceptar que la muerte es una realidad y una de las pocas garantías que tenemos en nuestra vida.

Mónica tuvo una experiencia hace unos días que nos puede hacer reflexionar:

me tuvieron que someter a una pequeña intervención quirúrgica que no esperaba y que ha dado pie a que reflexione sobre muchas cosas. Lo típico que vas al médico tan feliz como si nada y sales con otra cara…, el médico no ve claro el diagnóstico con las pruebas que había realizado y decide que como no lo ve claro hay que hacer una laparoscopia. Es muy sencillo, te hacen unos cortecitos para introducir una cámara y poder ver lo que hay.
¿Con epidural, no?, le dije yo… a lo que él contestó con seriedad: No Mónica, con anestesia general. Lo dijo tan serio que ya no quise preguntar más y me fui a casa bastante contrariada…

Entonces entré en la fase de queja: Mierda!, lo que me faltaba ahora, si yo no tengo tiempo de que me operen!!!, yo estoy muy ocupada y no me puedo coger la baja!!, yo tengo que cuidar a los niños, estudiar…. ¿y este medicucho no es capaz de ver en una ecografía lo que hay?, vaya mierda de médico!!!, voy a buscar otro y seguro que me dice lo que ve y no hace falta abrir ni nada de nada. Esto se alimentaba aún más por la gente de mi alrededor: Pero qué bestia!!!, búscate otro médico!!

Entonces reaccioné: ¿A caso te crees inmortal Mónica?, ¿tú te crees que por qué estás tan ocupada no te pueden salir enfermedades?, ¿eres diferente al resto de los seres humanos y por eso eres invulnerable?, ¿de qué te sirve quejarte?, ¿mejoras tu diagnóstico?

Total que decidí no buscar ningún otro médico y confiar en el mío. Antes de la operación también he podido reflexionar sobre muchas cosas: Los errores médicos existen y están ahí, pero como no los puedo controlar no voy a pensar en ellos. Hay una pequeña probabilidad de que la anestesia vaya mal, de que no pueda volver a ver a mi familia… todas esas cosas son posibles… pero realmente analizando el riesgo de la intervención… bastante poco probables. De hecho catastrofizar no nos ayuda en nada en una situación así, sólo conseguimos ponernos más nerviosos…

Y llegó el gran momento, un camillero se presenta en la habitación del hospital para llevarme al quirófano. Ese momento en el que te despides para ir sola al quirófano…, uff!! es un momento muy especial y muy bonito a la vez, se me escapó alguna lagrimilla… (otra de mis terribilizaciones…) pero ahí estaba fuerte para ir al campo de batalla!!!

Ya estás sola para ir a no sabes muy bien dónde, además para los miopes es más fastidiado porque te quedas sin las gafas y empiezas a ver a las personas distorsionadas… cambia un poco la realidad, je, je… un handicap más!

El ambiente del quirófano te pone en contacto directo con la muerte, es inevitable estar en la camilla tumbada, aún despierta esperando a que te toque y no pensar que quizás no sales de ahí, tienes más pacientes a tu alrededor quejándose, algunos muy nerviosos a los que tienen que tranquilizar, niños… y yo en silencio… esperando… entras en contacto directo con la enfermedad y con la muerte. Los médicos, las enfermeras, los auxiliares… pasan a nuestro alrededor, pero es como si no nos vieran… van con prisas y están muy ocupados con sus cosas, su objetivo es que el trabajo tiene que salir!! Y te sientes tan pequeña, tan vulnerable, tan sola…

En aquel momento hice una reflexión que me tranquilizó enormemente y fue pensar que en el fondo yo era muy poco importante, y que si me moría pues me moría, ya está!! Tantas preocupaciones por una cosa, por otra… y en el fondo somos muy, muy poco importantes. Para aquellos cirujanos su trabajo es como estar en una cadena de una empresa, tienen que operar un cuerpo y se concentran en el cuerpo, y es así como tiene que ser, sino no podrían trabajar!! (Aunque en mi opinión les falta alguna asignatura práctica de cómo tratar al paciente y de sentir un poquito de empatía por el).

Fue un gran aprendizaje el estar allí viendo el ambiente de un quirófano, de los anestesistas, de los enfermos, de la gente corriendo… y tú esperando…sola… pero tranquila…, un momento sin duda, único."

Nos damos demasiada importancia a nosotros mismos y zas…en cualquier momento podemos morir o lo que es peor, en cualquier momento podemos dar síntomas y que nos detecten una enfermedad con la que tengamos que aprender a convivir; y entonces todo cambia… y los principios vitales que hasta hora nos habían servido, ya no nos sirven, nuestros valores cambian y aprendemos a tomarnos la vida de otra manera y a poder disfrutar de todos los momentos uno a uno. Aprendemos que hoy lo tienes para disfrutar, pero que igual el mañana no existe. Y os digo por experiencia, que es entonces cuando aprendes a disfrutar de verdad de las pequeñas cosas de la vida.

Y según como te tomes las noticias, según si catastrofizas o si decides afrontar la situación que una actitud positiva, tu vida pasara a ser más fuerte e intensa o a ser un drama.

Aguantar la incomodidad de la incertidumbre que nos causan estas situaciones y pensar que si es nuestro momento será súper dulce!!!, es una gran reflexión

Con la edad nos aparecerán enfermedades, intervenciones quirúrgicas, pruebas médicas, tratamientos difíciles….es la vida!! y todo esto está fuera de nuestro control, lo único que podemos hacer es intentar vivir cada momento de nuestra vida al 100%, porque todas las experiencias son un gran aprendizaje y de todas las experiencias podemos sacar algo bueno. Aún en la cama de un hospital podemos hacer cosas maravillosas, como tener la oportunidad de conocer a la gente de ese hospital… que tanto sabe de la realidad de la vida.

La muerte está ahí, la nuestra y la de nuestros seres queridos, no podemos cambiar esto, por lo tanto vamos a aceptarla y mientras llegue vamos a intentar disfrutar de todo lo que tenemos que es mucho. La llegada de la muerte, las enfermedades… no son motivo para amargarnos la vida!!! Por eso… no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.

Adaptado de Mónica por Magdalena Cubel Alarcón
Psicóloga Clínica Valencia

Magdalena Cubel. Psicológa clínica colegiada C.V. 03949 · C/ Alfahuir nº 30 - pta. 2 · 46020 · Valencia Tfno. 657 93 44 20